Rutas Turísticas de Toledo por Guías Oficiales

Las 3 artesanías típicas de Toledo para tus regalos: damasquinado, espadas y mazapán

damasquinado toledano

Si eres de los turistas que vaya donde vaya tiene que llevarse en su mochila de vuelta un recuerdo típico de ese lugar o un regalo para mamá o papá por haberse quedado con los niños en esta escapada, este artículo sobre la artesanía de Toledo te interesa.

¿Qué tienen de especial los artículos artesanos que se venden en los comercios de la ciudad de Toledo? ¿Cuáles son estos productos típicos que impresionan a los visitantes y no pueden dejar de comprar en sus incursiones a nuestra ciudad?

Los damasquinados, espadas y mazapanes se han convertido en productos de referencia para toledanos y turistas. Te hablaremos pues, de las razones que han hecho tan famosos estos artículos en la Ciudad Imperial.

El Damasquinado, laborioso lujo artesano

Los musulmanes llamaban a este procedimiento con la palabra árabe at-tawsiya (adornar), que después el castellano derivó en ataujía. Con el tiempo, se ha impuesto la denominación de damasquinado.

Se trata de una técnica artesanal que incrusta metales preciosos formando dibujos en una base de hierro o acero que luego se pavona (inmersión en una solución alcalina caliente que genera una capa superficial de magnetita y oxido ferroso-diférrico en el metal que mejora su aspecto y ayuda a su conservación) para que adquiera un color negruzco aterciopelado que contrastará vívidamente con los dibujos efectuados en oro o plata, que no se ven afectados por dicho oscurecimiento.

Para la incrustación, se coloca la pieza de metal que se va a engalanar en un taco de madera mediante una sustancia pegajosa que una vez seca se endurece. Este taco, a su vez, se fija en el tornillo de una bola metálica que asienta sobre una pieza triangular de madera, permitiendo que dicha esfera pueda ser colocada en cualquier posición y facilitando el trabajo. Sobre el metal y con una cuchilla muy fina, casi un bisturí, se practica una pequeña retícula con hendiduras que se cruzan en tres direcciones. Después, se va introduciendo en esas acanaladuras hilo de oro o plata (de cuatro micras de grosor) de la mayor calidad (24 quilates) formando dibujos y cerrando sobre él las rebabas de las hendiduras con la ayuda de un buril y un martillo para que quede bien prendido.

¡Qué laborioso! ¿No te parece? De ahí que sea un artículo tan solicitado por quienes nos visitan.

Como curiosidad, te contaremos que fue una labor muy empleada por los cristianos en la ornamentación de espadas y armaduras (recuerda la armadura de gala que luce el señor de Orgaz en el famoso cuadro del Greco), aunque posteriormente a esta época cayó en desuso.

Tras la fundación de la Real Fábrica de Arma Blanca de Toledo, se tiene noticia de que, en el siglo XIX, las espadas producidas en Toledo debían ser enviadas a Éibar -donde Eusebio Zuloaga (padre del pintor) y su hijo Plácido están recuperando este tipo de labor-, para que fueran ornamentadas mediante este procedimiento.

Finalmente, en 1875, damasquinadores de Éibar se trasladaron a Toledo para enseñar la técnica a los trabajadores toledanos y así solventar los retrasos que suponía enviar las piezas a la ciudad vasca para su ornato.​ Así, la técnica volvió a la capital manchega,​ donde se ha desarrollado hasta el punto de llegar a eclipsar a la de Éibar, donde se encuentra prácticamente desaparecida.

Los diseños tradicionales presentan dibujos de ataurique (elementos vegetales) o lacería (líneas que se cruzan formando dibujos geométricos), ya que los musulmanes eran iconoclastas y no solían representar figuras humanas o de animales. Hoy día, se pueden encontrar también con ese tipo de representaciones. Este tipo de trabajos puede embellecer armas, platos ornamentales, artículos de joyería, algunos elementos propios de la cultura judía como lo es la mezuzá (pequeña cajita que se clavaba en las jambas de las puertas de los hogares hebreos y que contenía un pequeño papel con unos versículos para la bendición de la casa) …

Ahora que ya te hemos explicado la técnica, mucho ojo, no te den gato por liebre. No es lo mismo el damasquinado hecho con martillo y buril que uno producido de forma industrial mediante una máquina que estampa en segundos el dibujo.

Las espadas toledanas, hasta en el cine

Las espadas producidas en Hispania en tiempos del imperio romano ya gozaban de gran fama.

Según Diodoro Sículo, el nombre de espada deriva de la voz céltico-española “spatha”. Y Tito Livio dice que la falange macedónica se sobrecogió de espanto al ver los efectos causados por las espadas españolas, pues acostumbrados a combatir con los griegos e ilirios, no habían visto nunca separados los troncos, los brazos y las cabezas, como sucedía con aquellas espadas de hoja ancha, larga y puntiaguda y con dos filos.

Las referencias de esta industria toledana son pocas antes del siglo XV y XVI. En este siglo alcanzará fama la saga familiar de espaderos Sahagún.  Hasta Lope de Vega los nombra en su obra Las Flores de Don Juan, debido a la calidad de sus hojas:

Espadero – ¡Vive Dios que es un diamante!

Alonso      – Aun el diamante es común
Que espada de Sahagún,
No ha de tener semejante

Precisamente los siglos XVI y XVII van a ser los siglos dorados de la espadería toledana. En esas fechas, una espada fabricada en Toledo era un producto de lujo muy valorado por su temple, que confería al arma el grado justo de dureza y flexibilidad. Algunos atribuían a las calidades del agua del Tajo con el que se enfriaba la hoja.

Una espada demasiado dura se quiebra cuando choca con otra y una demasiado flexible se dobla. En el punto medio estaba la virtud. También contribuía a este equilibrio entre dureza y flexibilidad el que el interior de la espada fuera de hierro dulce, revestido de dos láminas de acero que era el material más expuesto al endurecimiento producido por el temple.

Será Carlos III, en 1761, quien resucitará la industria al encomendar a D. Luis de Urbina reunir en una sola fábrica a los maestros espaderos de Toledo. Pero se encontró con que en la ciudad no había nadie que mereciera tal título, por lo que recurrió al valenciano Luis Calixto. Este octogenario, a las órdenes del Capitán de Caballería D. Miguel San Gil, organizó la primitiva Real Fábrica de Arma Blanca de Toledo en un inmueble de la actual calle Núñez de Arce, mientras Sabatini construía el edificio al que se trasladaron en 1781.

Hoy día la fama de las espadas ha sido impulsada gracias al cine. Muchos son los largometrajes que gozaron en su atrezo de espadas toledanas. Seguro que alguno de estos títulos te suena: Alejandro Magno, de Oliver Stone; las sagas de El señor de los anillos y El Hobbit, de Peter Jackson; Braveheart, de Mel Gibson; Gladiator, de Ridley Scott; Conan El Bárbaro, de John Milius…

Ahora sí que quieres llevarte una como la de Mel Gibson en tu próxima visita a Toledo. ¡Por la libertaaaaad!

El mazapán, también tiene su leyenda

Una leyenda muy arraigada en Toledo cuenta que, en una época de carestía de cereales, las monjas del Monasterio de San Clemente de Toledo utilizaron los únicos elementos que tenían a su disposición (almendras y azúcar) para elaborar una masa sustitutiva del pan que trabajaron con una maza de madera. De aquí su nombre, como podrás imaginar: “pan de maza” se convierte en “mazapán”.

Curiosidad: los venecianos, que también se apuntan a ser los inventores del producto, lo llaman “marzapane”, “pan de San Marcos”.

Lo cierto es, pese a estas creencias populares, que este producto tiene todas las trazas de haber sido inventado por los musulmanes, muy duchos en la elaboración de repostería hecha con frutos secos, azúcar, melazas…

Según señala Luis Moreno Nieto, hay bastante unidad entre los filólogos en que el término proviene de la voz árabe “mahsaban”, que significa “dulce”. Otros, defienden que el vocablo viene de “massa al barán”, que significa “suerte de afuera”. Y otros, incluso, de “mauhaban” (rey sentado), al parecer porque algunos de los primeros dulces de mazapán producidos en Toledo llevaban impresa la figura de un rey entronizado, pues se le aplicaba a la masa una moneda con tal figura antes de su cocción. Tal vez esta costumbre fuera ya cristiana, ya que los musulmanes, como ya hemos dicho, eran iconoclastas.

Cuestiones etimológicas aparte, parece que este dulce se utilizó como alimento de campaña, por su bajo peso, fácil conservación y por ser muy energético debido al fruto seco y el azúcar.

Es en 1613-14 cuando los confiteros toledanos se constituyen como gremio, estableciendo sus comercios en la actual Calle Martin Gamero, próxima a la Plaza Mayor, donde existía un mercado de productos frescos.

En la actualidad son muchos los obradores y conventos que producen mazapán para que no se te ocurra irte de Toledo sin probar este manjar.


Fuentes consultadas

Relanzón García-Criado, J. La espada toledana (Discurso de ingreso a la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo), “Toletum”, Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, Toledo, 1953

Bernadet y Valcázar, J. Armas y armaduras. Las espadas de Toledo, Imprenta de la Revista Médica, Cádiz, 1891

Carrillo Rojas, L. La espada y su evolución artística, “Toletum”, Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, Toledo, 1973

Larrañaga, M. El damasquinado, Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, San Sebastián, 1977

Moreno Nieto, L. El mazapán de Toledo, un manjar con historia, “Temas Toledanos”, Diputación Provincial, Toledo, 1987

Comparte este post

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on email

Más para explorar

Toledo y literatura amor a primera vista
Más Toledo

Toledo y la literatura, amor a primera vista

Que Toledo respira arte y cultura por sus cuatro costados es algo que no te vamos a descubrir ahora. Lo que sí queremos descubrirte es su historia de amor con la literatura, o la literatura con Toledo. Juzga tu mismo.

Suscríbete a nuestra Newsletter

Toledo es sorprendente. Permite que te mostremos su Historia y anécdotas a través de nuestra Newsletter mensual.

¡Y por supuesto, ofertas y descuentos especiales en nuestras rutas!

Toledo a pie  a un solo clic de ti. 

¿Quieres conocer más sobre Toledo?

Escríbenos y mantente en contacto

El callejón de los muertos con la cúpula al fondo de la Iglesia de San Andrés en Toledo

¡Elige entre una de nuestras rutas!

Toledo a Pie Favicon
Abrir chat
¿Necesitas Ayuda?
Hola 👋
¿podemos ayudarte?